Pasé de comer cualquier ultraprocesado a no probar bocado dulce por miedo a que me hiciera daño. Pasé de comer chucherías llenas de aditivos y azúcar, bollería industrial y patatas fritas regularmente, a no querer superar las tres piezas de fruta diarias por miedo a alimentar un tumor.

Solo necesité que me dijeran una palabra para pasar de un extremo a otro, pero pasaron varios años para (re)aprender que me merezco seguir deleitándome. Lo más interesante fue descubrir que se puede hacer bien. 

No pensaba que existiesen opciones ricas y sanas. No sabía ni cómo hacerlas yo misma, ni mucho menos que se pudiesen conseguir fuera de casa.

Pero eso ya pasó. Ya pasó ver cómo solamente los demás podían disfrutar de un dulce después de comer, pedir postre al salir a cenar o hacerse un brunch delicioso con el que disfrutar. 

Ahora, mi capricho saludable forma parte de mi plan holístico. Ese bocado, aperitivo, merienda o postre que tanto me costó descubrir es de los momentos más satisfactorios de mi día a día. También es un imprescindible en mi vida, de esos que nutren especialmente el alma.

¿Qué es mi capricho saludable?

♡ Mi capricho saludable son unas onzas de chocolate 100% acompañadas de fruta deliciosa y frutos secos que me tomo con mi café, té o infusión. 

♡ Mi capricho saludable también son mis pancakes de fin de semana cubiertos de chocolate o crema de cacahuete. O mi pan de avena, plátano y nueces ligeramente tostado para merendar o desayunar. También lo son mis tartas fáciles de hacer con cero azúcar y mucha fruta.

♡ Mi capricho saludable es, también, ir a mis cafeterías o restaurantes favoritos y pedir una tarta exquisita, vegana, sin gluten y sin azúcar refinado.

♡ Incluso pedirme un matcha latte sabiendo que la bebida vegetal que tienen no es la ideal… Eso también sigue siendo mi capricho saludable.

Tarta de mango y nueces

Te regalo uno de mis caprichos saludables. La receta es muy fácil, muy sana y muy rica. En esta ocasión es de mango, pero puedes hacerla con otra fruta. Yo lo hago con un molde muy pequeño, de unos 10cm. de diámetro.

Necesitas un mango grande maduro, un poco de bebida vegetal (ej. avena), medio sobre de agar-agar (2 gramos), un puñado grande de nueces, aceite de coco y 2/3 dátiles.

  • Base: procesar las nueces con el aceite de coco (2 cucharadas) y los dátiles. Puedes añadir por encima algunas enteras. Meter en el congelador mientras haces la siguiente capa.
  • Relleno: batir el mango hecho trozos con un chorrito de leche. Poner en el cazo y calentar con el agar-agar, removiendo varios minutos para que pueda espesar. Colocar en molde y dejar enfriar.
  • Puedes añadir toppings (en este caso, solo puse nuez moscada en polvo).

Y tú, ¿disfrutas de tu capricho saludable? 😉

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